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El Jueves 16 de Junio en el auditorio de la Universidad Católica se presentó el libro de Filemón Escobar El Evangelio es la encarnación de los derechos humanos…
En esta introducción el autor resume el objetivo y contenido del libro:

“Siempre fui ateo y lo seguiré siendo, pero ello no meimpide testimoniar, agradecer y dedicar este texto a los dos “curas mineros” que son parte de la historia de las minas de Siglo XX y Catavi: los sacerdotes Gregorio Iriate y Roberto Durette, amigos y defensores de los mineros. Son auténticos luchadores contra las dictaduras y las injusticias en contra del pueblo en general. Roberto Durette a través de la (radio) Pío XII y Gregorio Iriarte con su participación activa mediante su gran producción escrita, enparticular su libro “Los mineros; sus luchas, frustraciones y esperanzas (1982), dedicado a Federico Escobar.
Todos los medios de comunicación , radio, televisión y prensa escrita, durante más de cuatro años han reproducido en sus titulares los ataques despiadados de los actuales Presidente, Vicepresidente, ministros y de algunos parlamentarios contra la Iglesia Católica y en particular contra el Cardenal Julio Terrazas y el arzobispo Tito Solari. Los ataques se han centrado en tipificar a la jerarquía católica como “sirvientes incondicionales” del imperio norteamericano, de ser defensores de las “oligarquías”, de los latifundistas, de aceptar que se mantenga la esclavitud en nuestro oriente y de defenderlo. En los pasillos del palacio los adulones del Presidente atacan a la Iglesia y a los sacerdotes empleando el lenguaje de los “monreros”, es decir, lleno de insultos e improperios, todos ellos no tienen ningún respeto a todos los que lucharon por la democracia y que gracias a ello ahora disfrutan del poder.
El presente texto que tiene usted en sus manos, bajo laluz de la historia y mi experiencia, es una respuesta categórica para sostener que los vilipendiados son luchadores por la democracia y la justicia social. El simple relato de sus actos, de sus conductas sobra y basta para rechazar todas las columnias de las que fueron y aún son víctimas, tanto su Jerarquía como sus sacerdotes.
Somos cientos los trabajadores mineros que conservamos elpellejo gracias a la protección de la Iglesia. La reconquista de la democracia se la debemos a dos fuerzas fundamentales, a las mujeres mineras y a la acción radical de la Iglesia.
¿Quiénes odian a la Jerarquía católica y sus sacerdotes? El 90 por ciento del actual gabinete, que nada tiene que ver con la fundación del MAS y ninguno de ellos, comenzando por el Presidente, con la lucha tenaz contra las dictaduras militares para la reconquista de la democracia. Ese es el gabinete que tiene el actual presidente. El “Vice” intentó hacer guerrilla enplena democracia y así cayó preso, cuando ya no existían las casas de seguridad donde se torturaba con la famosa “picana”. En el Parlamento no hallamos fundadores del MAS, tampoco luchadores por la democracia en los denominados “gobernadores”, son extraños a la tortura y la persecución, de la misma manera sus alcaldes. Sólo agreguemos un etcétera, etcétera, etcétera,
Al leer el texto encontrará que no sólo es el testimonia del ateo “Filipo”, sino que está fundamentado en tres textos que vale la pena que sean difundidos. Las citas son textuales, en muchos casos inextensas, pero tienen que ser recordadas y publicitadas. El primero es de José Ignacio López Vigil, mediante su libro Radio Pío XII, una mina de coraje(2da edición de marzo de 1985); el segundo libro es propiedad de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos en Bolivia, que tiene el título Huelga de Hambre, enla nota de los editores lleva la fecha de abril de 1978. Este texo, que es un documento extrem´adamente vaioso, nos muestra la acción radical de la Iglesia en la lucha por la democracia y en contra las dictaduras. Finalmente, el tercer libro que tiene el título Hernán Siles Zuazo: el hombre de abril, corresponde al escritor y biógrafo Alfonso Crespo Rodas (Plural editores, 1997), donde existen páginas brillantes sobre el rol de Ana María Romero, el padre Tumiri y de más de 30 sacerdotes presos ultrajados por las dictaduras.
El papel de la Iglesia está ligado a la lucha de los trabajadores contra las dictaduras y por democracia, razón por la cual se hace en este texto un análisis político sobre las mismas. La ingratitud no puede hacer presa de los bolivianos. Tenemos el deber de defender y agradecer a quienes nos han dado su apoyo y han estado junto a nosotros enlas luchas por nuestras libertades y conquistas sociales. No olvidemos que tenemos mártires sacerdotes, tales son los casos de los sacerdotes Mauricio Lefebvre y Luis Espinal.
No podemos soslayar la labor de los sacerdotes de esta época, a título de que la Iglesia durante la Colonia estuvo de parte de los colonizadores, aunque siempre han habido excepciones.Hoy mismo algunos ex sacerdotes están contra la jerarquís eclesiástica y en favor de los que la satanizan.
El título del libro, El Evangelio es la encarnación de los derechos humanos”, lo tomo prestado del testimonio del padre Julio Tumiri sobre su participación enla lucha contra la dictadura del Banzar. creo que esa frase resume el rol de la Iglesia Católica en el periodo de las dictaduras y contenporáneamente, su rol en la defensa de los trabajadores y de los productores de coca; solamente con democracia podemos hacer efectivos los derechos humanos, la libertad y la felicidad. Son principios que trascienden todo credo y circunstancia histórica.
Filemón Escobar

Categoría(s): Noticias

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