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PRESENTACIÓN DEL TERCER NÚMERO DE LA REVISTA OTRO ARTE

JAVIER ANTEZANA SALINAS
Mario Conde, Cristóbal Toral, Cecilio Guzmán de Rojas, Daniel Lezama, Diego Morales, Dino Valls, Igmar Bergman, Joel-Peter Witkin, Víctor Zapana, reflexiones sobre los tejidos jalka, los Arcángeles de Calamarca, el Canto Qaqachaca. Son algunos nombres y reflexiones ahí anotados, en las hojas de las ya tres publicaciones de la Revista Otro Arte… ahí aparecen estos nombres, ahí, alguien los junta, con ayuda de otros, seguramente con la compañía de presencias que no vienen sólo del presente, o de un presente. Y aunque haya algún error humano en el armado de esta complejidad de enfoques, los nombres de los ensayos y reseñas por fuerza nos llaman a detenernos y preguntarnos por su desarrollo. 

Ya resulta todo un acontecimiento leer como adelanto los títulos del tercer número de la Revista: 
Mario Alejandro Illanes. El origen de la pintura expresionista en Bolivia. 
Zapana: Piedra que labra la piedra. 
Entre el agua y la piedra. 
Víctor Zapana: La eternidad de la piedra. 
Ron Mueck. Plástico que respira sensibilidad. 
Bustillos: O el veredicto del fuego. (Que hace referencia al fuego de la forja necesaria para la escultura en bronce).
Es extraño, pero algunos lo saben y muy pocos lo hablan, otros lo callan. Pero a veces se descubren algunas cosas esenciales brillando entre las cenizas, y a veces ellas mismas se levantan al viento en una cometa de cenizas hecha, que vuela en armonía. Es extraño pero lo he visto antes, esas cenizas que se vuelven obra, o personas que se transforman en seres. Y los nombres y expresiones que mencioné en un principio, son de esas sombras que se posan en unas hojas o bajo una luz o en la noche. 
Suele ocurrirme que en libros que se me ofrecen o colecciones de trabajos, como ahora, decido concentrarme sólo en un poema para referirlo en la lectura, o en algunos párrafos en los que giran y gravitan y se elevan los signos que uno prosigue. Ahora es el pasaje del escritor Adolfo Cárdenas que lleva por título Víctor Zapana: La eternidad de la piedra, que a continuación se lee; es de esas perlas de viñeta de dos párrafos en que el oficio hace que un breve comentario de arte se asome ser un arte. 
VÍCTOR ZAPANA Y LA ETERNIDAD DE LA PIEDRA
De Adolfo Cárdenas
Si el hombre es a momentos también fruto de su entorno, no es gratuito que Víctor haya tenido su tierra natal en Copacabana, un santuario ante todo de la piedra, una geografía poblada de roquedales que han tenido que convertirse en una de las primeras impresiones ópticas del artista junto a la majestuosidad del lago; piedra y agua, los dos elementos naturales que se manifiestan en el trabajo de un escultor que probablemente sintió esa pulsión desde su infancia y que se manifestaría en los poéticos homenajes que hizo a lo largo de su vida a ese material de una nobleza tan incuestionable.
Sus trabajos recogen un momento determinado de una acción, lo que implica la inclusión del espectador en el espacio de la escultura para lograr una acentuación de lo natural, un momento suspendido en el tiempo; hecho que no deja de imponer una categoría mágica a sus reflejos; a su manera de entender lo cotidiano y fusionarlo con lo mítico. 
Primero, Cárdenas se abre al panorama al que hará referencia el segundo párrafo. Es un panorama, sí, de los elementos, llámense esencias, llámense substancias, porque en un abrir la mirada, sean éstas presencias, llámense ausencias, son las que preparan el terreno para la meditación, y la fijeza en una síntesis. 
El destino de abrir esos ojos para ver que hay alrededor de esta escultura, qué hay alrededor del trabajo de Víctor Zapana. Primero, entonces, es muy valioso fijarnos y recordar que, allí, en lo que miramos hay unos elementos quizás más que vivos (y que al escuchar en lo que oímos existen esos elementos). La piedra y el agua, a los cuales confiere una preeminencia Adolfo Cárdenas, son elementos que se incluyen en el carácter material del labrado de un escultor boliviano de origen aymara, que es el artista estudiado en Otro Arte.
Por lo que entre la quietud de la piedra y el fluir del agua el escultor crea “un momento suspendido en el tiempo”, decía Cárdenas, que es un “hecho que no deja de imponer una categoría mágica a sus reflejos; a su manera de entender lo cotidiano y fusionarlo con lo mítico”. Y me permito añadir que en esta última línea puede entenderse que en la escultura una propiedad que aparece no sólo radica en que lo cotidiano se adhiera a lo mítico, sino que por obra y gracia de la escultura, y en este caso, de la imagen que surge de Víctor Zapana, uno vive un tiempo en que lo mítico se va aproximando al cotidiano, es lo cotidiano que crea un resquicio en los tiempos míticos en que aparece.

Categoría(s): General

3 Respuestas hasta ahora.

  1. alejandro dice:

    Adolfo Cardenas es escritor pero no escultor por eso su interpretacion de Victor Zapana es literaria; llena de retorica.
    En la escultura están presentes los cuatro elementos: agua, piedra, fuego y aire. Y no sólo la piedra y el agua. Esto lo sabe todo escultor que maneja el cincel y la piedra.

  2. marisol dice:

    quiero felicitar a la revista otro arte es especial a juan jose aramayo es muy bonita la revista que hiciste. Hace falta mas iniciativas para apoyar a nuestros artistas el problema es que es muy cara y elitista. nunca podria comprar un numero!

  3. jose courtade dice:

    Hola soy de jujuy argentina queria saber como puedo conseguir el numero de noviembre del 2010 de la revista otro arte homenaje a Raul LARA y contactarme con el maestro seria un gran honor ya que hoy tengo mi local comercial donde el tuvo hace mas de 30 años su estudio aca en San Salvador de Jujuy.desde ya muchas gracias.

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