Encuentros Sudamérica

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Medidas: 24x24 cm


Páginas: 180 + 16 ilustraciones color


ISBN:


Tras el oro de Chuquiabo …en busca de un tiempo olvidado

Autor: Juan Francisco Bedregal



Editorial: Fondo Editorial Municipal La Paz Bolivia


La fundación de la ciudad de La Paz, Bolivia en octubre de 1548, no es el inicio de su existencia, ya que antes se estableció el Pueblo Nuevo de españoles y antes aún, Chuquiabo, de los incas, que proviene de los tiwanacotas. Los asentamientos nacieron en la antigua Churubamba, hoy zona San Sebastián, donde brillaba la explotación el oro en los ríos.

El arquitecto Juan Francisco Bedregal, autor de “Tras el oro de Chuquiabo… en busca de un tiempo olvidado”, explicó que, pese a su descubrimiento histórico, el objetivo del libro no es precisamente el investigar el pasado paceño, sino pensar en las posibilidades de resolver los problemas urbanos.

“Necesitaba saber cuál era el origen de la ciudad de La Paz –afirmó Bedregal– de dónde había nacido, porque si no vemos la historia en su verdadera dimensión, tampoco podemos proyectarnos hacia adelante”.

La investigación. Bedregal realizó la investigación en México, acompañado de su hija Paloma. Revisó minuciosamente las crónicas del siglo XVI que se encuentran en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para la presentación de una tesis doctoral.

Refirió que encontró “una cantidad de información que desconocíamos o no habíamos tomado en cuenta. Probablemente (los documentos) llegaron como terceras versiones y no forman parte de la historiografía de la ciudad de La Paz”.

Su hallazgo revela que, a partir de 1533, hay presencia de los españoles en la actual urbe paceña. Ellos llegaron a una población cuya vida era sedentaria, ya que se dedicaban a explotar el oro de los principales ríos.

Antes de la presencia española en el valle del Illimani se registró la visita del inca Wayna Kápak. El cronista Pedro Cieza (1518-1554) en otra de sus obras “Del señorío de los Incas”, da cuenta de que el inca estuvo en el tambo Chuquiabo en su viaje desde Cusco: “En Chuquiabo, mandó que estuviesen indios estantes con sus veedores a sacar metal de oro con la orden y regimiento que se ha escripto…”. Otro de los cronistas, Marcos Jiménez de la Espada (1831-1898) en “Relaciones geográficas de Indias, Perú”, señala que la gente del lugar adoraba “una guaca (sitio ceremonial)” que se llamaba Choque-Guanca que quiere decir señor del oro que no mengua.

Según Bedregal, la presencia del Inca en el valle de Chuquiabo, fue para cumplir funciones administrativas. “Las construcciones estaban ubicadas al oeste del río en lo que se llamó Churubamba (hoy zona San Sebastián), donde existía un tambo, muy importante, probablemente el del Cacique Quirquinchu”, afirmó Bedregal

Este testimonio, escribe el autor, es coincidente con el cronista Fray Martín de Murúa, cuando afirma: “Cuando el Ynga Huayna Cápac, entró a este asiento donde había infinitos indios, adoraban un cerro que está en el dicho Apu (…) el cual mandó a juntar muchedumbre de indios y cavar en él, y así sacó grandísima cantidad de oro, y desde entonces se llamó Chuquiapu, que significa señor del oro, porque Chuqi es oro y Apu, señor”.

Lavaderos. El investigador boliviano sugiere que el sector de Churubamba debía ser una zona arqueológica, ya que las calles trazadas fueron los canales del río donde se explotaba el metal precioso. “Se construyeron canales de piedra, se canalizaba el agua del río que entraba a las viviendas donde habían bandejas de piedra donde se depositaba el oro”, dijo.

Respecto a la explotación del oro por parte de las civilizaciones prehispánicas como la de Tiwanaku e Inca, el arqueólogo Carlos Lémuz afirmó que sin duda Churubamba y sus alrededores formaban una población pero de no una ciudad.

“La explotación de oro a través de la canalización del agua de los ríos fue una actividad en el antiguo valle del Illimani. Una de las canalizaciones fue descubierta en la zona Chuquiaguillo, mientras que otra fue hallada cerca del hospital Obrero cuando se construía el edificio de la universidad Unicen en Miraflores”, añadió Lémuz, miembro de la Sociedad de Arqueología de La Paz (SALP).

Los canales eran estructuras de piedra, angostas, donde sólo era posible que se deslice una persona para poder extraer el oro que era lavado con el agua de los ríos.

Cuatro son los caudales que drenan la gran cuenca de La Paz, el Choqueyapu, Orkojahuira, Irpavi y Achumani, pero se conoce que más de 300 pequeños ríos atraviesan por debajo de la urbe.

Presencia española. Pedro Sancho, escribano de Francisco Pizarro describió en 1533: “las minas de aquella provincia del Collao están más alla deste lago (Titicaca) que se llama Chuquiabo… el modo en que lavan es que sacan del mismo río una… de agua, las echan la tierra y echada, sacan por una canaleta el agua se lleva poco a poco la tierra y se queda el oro en las mismas losas y de esta suerte lo recogen (SIC)”.

Bedregal dijo que, según sus investigaciones, “el barrio de Churubamba es el más antiguo y más importante desde el punto de vista histórico, de la ciudad, por cuanto fue una prourbe con trazado incásico.

El autor también halla similitud entre los trazados urbanos de Cusco y la zona de Churubamba. “Las semejanzas no son una casualidad, ya que la fundación de la ciudad en 1548 se realizó sobre los trazados que ya existían de los incas en Churubamba”.

Francisco Pizarro, el conquistador español, llegó a Chuquiabo atraído por las leyendas de su riqueza que según datos históricos, las escuchó del propio el inca Atahuallpa, a quien tuvo de prisionero en 1532.

Según Bedregal, en las crónicas de Pedro Cieza de León, Pizarro estuvo en Pueblo Nuevo, hoy la ciudad de La Paz en 1540, por el lapso de dos meses.

La investigación de Bedregal, también se refiere a que una vez estando en el valle paceño, Pizarro mandó fundar la ciudad La Plata (hoy Sucre) y Arequipa (Perú), en lo que entonces era el territorio del Sur del Collasuyo del imperio inca.

Con la obra —reveló el autor— se ha puesto en tela de juicio la génesis de la ciudad, en vista de que la historiografía oficial había asentado la ciudad sobre una fundación más o menos pacífica, fruto de una búsqueda y la elección geográfica de un lugar que permitiera la conexión entre la ciudad de Lima con Cusco y las minas de plata, ya en pleno proceso de explotación, en el año 1548, llevadas adelante por el capitán español Alonso de Mendoza.

El barrio de Churubamba, en el tambo Quirquincho, fue el recinto que alojó en el siglo XVI al cronista Pedro Sancho (1533), a Francisco Pizarro, Pedro de Valdivia, el capitán Gabriel de Rojas, y a otros de su entorno inmediato (1540), al capitán Alonso de Mendoza en 1548 y al propio cronista Pedro Cieza de León, en 1550.

La publicación cuestiona la historia oficial que se difunde sobre el origen de la ciudad de La Paz. La presidenta del Comisión de Planificación y Gestión Territorial de la Alcaldía, Denise Ostermann, explicó que con el texto de Juan Francisco Bedregal, se conocen los orígenes de la fundación de la ciudad de La Paz. “Uno tiene en su imaginario que se produjo en un sitio establecido por los españoles, pero antes de la fundación existió un proceso previo e interesante” dijo. Explicó que el libro, publicado por el Concejo Municipal de La Paz y editado por el Fondo Editorial Pensamiento Paceño, trata aspectos no han trascendido por diferentes circunstancias, y que por ello es importante.

por Edwin Conde Villarreal – La Prensa – 2/03/2014

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