Encuentros Sudamérica

Encuentrosud



Medidas: 14 x 20,5 cm


Páginas: 274 pag.


ISBN: 978-99954-12-54-4


Illimani púrpura

Autor: Juan Pablo Piñeiro


Género:


Editorial: Gente Común


Illimani púrpura: gran novela de Juan Pablo Piñeiro o “a los borrachos hay que escucharlos en todo y no hacerles caso en nada”
Por: Ricardo Bajo H.

 

Juan Pablo Piñeiro es probablemente el escritor más talentoso de las letras bolivianas. ¿Exagero? Probablemente. Pero busco y busco entre los veteranos y los jóvenes y no encuentro a nadie absolutamente que haya puesto el nivel tan alto con apenas dos novelas. Había quien creia que Cuando Sara Chura despierte, su opera prima, era apenas una golondrina en una primavera oscura. Pero no. Para taquicardia de los envidiosos, habituales en los enanos círculos literarios bolivianos, Piñeiro llegó para quedarse y marcar a fuego nuestra literatura. Si con “Sara Chura” se olía a leguas el talento y estilo inconfudible de un escritor, con Illimani púrpura (editorial Gente Común), se confirma todo lo bueno y más. El portento narrativo de la segunda novela de Piñeiro es incontenible y nos lleva de la mano a ratos con imágenes poderosas (deudoras del cine más trepidante), a ratos con bellas metáforas poéticas, tal vez herencia de su otrora maestro, el chaqueño Jesús Urzagasti. Piñeiro ha trabajado también en la construcción de guiones cinematográficos (“Seña Quina”, “Hospital Obrero”) y aprovecha esa virtud para volcar la acción en beneficio de una trama sumamente original. A la capacidad narrativa extremadamente ágil, se une quizás lo mejor de su estilo particular e intransferible, el humor. Un humor de borrachera estúpida, un humor a flor de piel, sin imposturas, de calle, profundamente paceño y universal, como la obra de Piñeiro. ¿Más virtudes? La construcción de personajes (con tipos inolvidables como Gery Mineli, la novia, el Illimani, Benévolo Gómez, el Jairo, el hombre pájaro tuerto, Lucas Unicósmico, la Kurmi… y La Paz. Mil veces comparado con Jaime Saenz en su anterior novela, Piñeiro rinde tributo a su hoyada querida (de la cual se tuvo que alejar hasta la amazónica Pando para escribir la novela y burlar el hechizo) con boliches repletos de borrachos, con sus calles y plazas desde la Pérez hasta Los Pinos, con sus personajes muertos vivientes de todos los días, con las cuecas de don Simeón Roncal y los singanis-chuflays de media tarde y con el nevado omnipresente, ése que habla dentro de la cabeza del protagonista. La adopción del género fantástico con esa tranvía invisible que nos acerca los altísimos secretos de la ciudad y nos hace viajar por los antiguos espíritus paceños es simplemente una excusa formalista para dar rienda suelta de nuevo al portento narrativo de Piñeiro que ha conseguido ya con apenas 30 años construir un universo propio, con personajes y cadáveres que hablan, respiran y fuman, desde lo más profundo de una identidad aymara cultural muy presente en la formación y construcción identitaria y literaria del propio autor, resumida en esas tardes de cueca, sol paceño, singani y espíritu aymara, ése que enseña a aprender a ser de la tierra y en última instancia con las novelas de Piñeiro, a aprender a querer más y mejor a nuestros escritores. Especialmente si tienen cara de cadáver hipnotizado y nos regalan a todos novelas tan magnéticas y poderosas como Illimani púrpura. Pero no me hagan caso, como se dice en la novela: “a los borrachos hay que escucharlos en todo y no hacerles caso en nada”.

Fuente: Le Monde Diplomatique-edición boliviana, número 29, septiembre 2010

Mejores libros de humor hispanoamericanos del 2010

Illimani Púrpura obtuvo el puesto 22  de este Ranking.
http://listas.20minutos.es/lista/mejor-libro-de-humor-hispanoamericano-del-2010-254250/
A través de esta lista de libre votación pública se elige el “Mejor libro de humor hispanoamericano del año 2010”. La lista está abierta y se podrán añadir nuevos títulos hasta el 31 de Diciembre. Deben ser libros de humor, escritos originalmente en lengua castellana y publicados en papel dentro del año 2010 en cualquier país de habla hispana. Los 10 libros que queden mejor calificados en esta votación popular pasarán a la final. Se creará entonces una nueva lista con los 10 títulos clasificados partiendo de cero las nuevas votaciones. Se clasificarán según sea libro de humor en general, humor gráfico, novela, etc.)

 

illaqniykuna Nº 10, julio-diciembre 2011

Boletín de la Asociación de Estudios Bolivianos

Reseña de Illimani Púrpura de Alan Castro Riveros
Egresado del Magíster en Literatura Boliviana e Hispanoaméricana de la UMSA, La Paz.
http://www.bolivianstudies.org/boletin/AEBoletin010_201112.pdf

La telepatía es el sueño mayor de una comunicación universal sin la más mínima traba. La escritura, particularmente la narrativa, es el acto que hace visibles estas trabas para limar cada vez más finamente las asperezas que repelen al mundo interior/personal del mundo social/ajeno.
Las palabras e imágenes que obstruyen los canales telepáticos –parece decirnos la novela Illimani púrpura– son aquellas que vienen cargadas con una significación demasiado grave, son las que traen consigo un peso que hace que los cuerpos y las cosas conserven definitivamente la forma con la que han sido concebidas alguna vez, en lugar de romperse, estallar y continuar ágilmente el rumbo de la transformación perpetua, la imparable corriente telepática que discurre detrás de esta “intrascendente historia de borrachos, charlatanes y montañas”, como dice el Doctor Desidias Ramelov Ubiyuni en la contratapa del libro.
Es por eso que la aparición de la Literatura Telepática en estos pagos, entre el delirio y el misticismo, repone sobre la mesa el eco de esa larguísima palabra del idioma aymara, aquella voz que, siendo tan difícil de pronunciar cuando no ejercitamos la lengua o la
tenemos un poco trabada, es el corazón de un idioma:
ARUSKIPASIPSAÑANAKASAKIPUNIRAKISPAWA, que, no sin cierto humor, quiere decir: “Estamos obligados a comunicarnos”. Es así que, entre chiste y chiste, Illimani púrpura, siendo “una de la principales obras del género de la Literatura Telepática”, se vincula un flujo idiomático de un tiempo que podríamos rastrear en La lengua de Adán.
Conozco a Juan Pablo desde hace algunos años y estoy seguro de que en el momento de escoger entre la literatura y la vida ha escogido la vida. Su escritura es una apuesta por un lenguaje vivo y una imaginación orgánica que hila y comunica a los seres y entidades con los que se topa en las calles y en la memoria de la ciudad de La Paz. Esa vitalidad, donde estallan todas las contradicciones, humores y dudas de cualquiera de nosotros, moviliza toda la trama de Illimani púrpura. Cuando en pleno tránsito la energía telepática de este texto se detiene a vueltear en alguna traba (que suele ser una imagen absurda, una situación inadmisible para la lógica acostumbrada o una fantasía de aire onírico), cuando se detiene en cualquiera de estas cosas, es para detonarlas y tomar de sus fragmentos un renovado impulso que recorre la ciudad en el Tranvía fantasma de la ciudad al pie del
Illimani. Este Tranvía es el vaso comunicante que tiene tratos con el pasado para obrar el futuro.
Los mayores enigmas de Illimani púrpura suelen resolverse en el mismo texto, ya sea confinando a un bufonete en una caja de fósforos, haciendo girar un trompo de fractales para desatar la fuerza telepática, o tomando singani con Simeón Roncal. Recordando a los personajes que pueblan Cuando Sara Chura despierte, la ópera prima de Juan Pablo Piñeiro, a aquellos seres que asumen diferentes formas físicas sin perder su personalidad profunda, diremos que en Illimani púrpura hay una continuidad en la que reconocemos el aliento narrativo del autor: Los personajes, sin dejar de ser ellos mismos, aparecen en formas insospechadas, se transforman sin preámbulos.
En pocas palabras, la agilidad metamórfica de la escritura de Juan Pablo Piñeiro está en la certeza de que la energía telepática, la corriente que nos une al mundo y comunica a todos sus seres, es de una levedad cuidadosa, una fuerza que, teniendo la cualidad de lo etéreo y lo volátil, se diferencia de lo superficial por atender religiosamente a los meandros y obstáculos que atraviesa en su viaje junto al tiempo.
Celebramos, por eso, la segunda edición de Illimani púrpura, a poco más de un semestre de su debut –tiempo inusual de buenísimo augurio–, porque evidencia que los canales telepáticos están cada vez más abiertos al flujo que jamás niega ni impone una  realidad.