Encuentros Sudamérica

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BOLPRESS el 2005-06-30  por Ramón Rocha Monroy

Siempre consideré a Gonzalo Lema, además de un buen amigo y un funcionario público eficiente, un escritor excepcional. Escribe una prosa gallarda, el primer adjetivo que se me viene a la cabeza al disfrutarla. Él ganó de lejos la primera versión del Premio Nacional de Novela Alfaguara, que inicialmente estaba dotada con 5000 dólares, y cuando me tocó invitar al premiado, al director de Santillana, Andrés Cardó, y al gerente del Banco Bilbao Vizcaya, que era el que daba el monto, el premio subió a 10.000 dólares como fruto genuino de la simpatía de los comensales, avivada con botellas de buen vino. ?La vida me duele sin vos?, novela premiada en ese certamen, es una narración nostálgica de dos mujeres sobre un ausente que se fue a la guerra del Chaco. Que yo sepa, es el primer intento de escribir una novela sobre el Chaco narrada por mujeres que están a cientos de kilómetros del teatro de operaciones.

Con esa experiencia, más sus astucias notables para escribir cuentos y novelas de estilo ágil y moderno, Gonzalo me envió una nota que será, sin duda, de gran utilidad para los escritores jóvenes, y animará esta columna, que se está volviendo un sitio de encuentro de múltiples voces. Ahí va.

Diez sanos consejos para el escritor optimista:

1.- Evitar la grafomanía. Es decir, escribir sólo cuando sea inevitable. El buen texto se lo piensa años de años y normalmente no se lo escribe. Mejor.

2.-Es bueno dotar de fuerza a la técnica narrativa particular para que la pñagina se ponga de pie por cuenta propia. Al revés no funciona: hacerse al técnico por la fuerza es un desastre.

3.- Evitar siempre ser un un escritor a “primera vista”. Los escritores se destacan por cómo ecriben, por cómo hablan ó por cómo callan, no por cómo lucen. Ser escritor es un oficio distinto al de payaso o mimo.

4.- Evitar la pemanente convivencia con otros escritores. Cada congreso de escritores parece una olimpiada de la extravagancia. Rodearse de gente diversa es más enriquecedor para el oficio.

5.- Los premios morivan a escribir, no consagran al ecritor. Por eso conviene ganarlos todos, para tener el ánimo en alto.

6.- Leer mucho, trotar mucho más. El trote provoca monólogo extraordinariamente esclarecedor de ideas y sentimientos del escritor.

7.- Ingenuo proponerse vivir de la literatura y aburridor sólo para la literatura. El escritor debe aspirar a una vida plena para ser más fértil en su literatura.

8.- Conviene publicar textos antiguos y no los de tinta fresca. Y mejor si se publica con dinero ajeno.

9.- Vale la pena estar enterado. Para ello, es bueno saber de noticias una vez cada quince días y visitar al peluquero una vez al mes para los chismes de sociedad. Todo sirve para ficcionar mejor.

10.- Es bueno fomentar una que otra antipatía. Yo, por ejemplo, tengo una para el peor escritor más vendido de la galaxia, que de eso ya hay en Bolivia. Me siento ennoblecido por ponerlo en evidencia aunque se enoje la mamá.

Si nada de esto sirve, los jóvenes escritores deberán buscar consejos a medida en otros autores más a su gusto. Como se sabe por Serrat, “cada quien es cada cual”.

Categoría(s): Blog de Gonzalo Lema

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