Encuentros Sudamérica

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La Secretaria de Cultura dependiente de la Presidencia de la Nación Argentina ha presentado en la 6ta FIL de Cochabamba la excelente y pertinente publicación preparada por Adolfo Colombres y Verónica Ardanaz. En la presentación el mismo Secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, explica claramente diciendo “hablar de diversidad cultural es hacer justicia y construir políticamente el futuro de una región de pueblos hermanados a fuego por la cultura”, además señala “la historia nos ha enseñado que la balcanización fue la estrategia de los diferentes imperios para pulverizar esta gran nacion, porque, en términos geopolíticos, Latinoaméerica es una unidad desintegrada en una veintena de países”.

Alejandra Aguilar, Jefe de Gabinete de la Secretaria de Cultura también aclara en una Nota Preliminar a la obra, sobre el uso del concepto de “colectividades” en lugar del de inmigrantes: “El primer paso, sin dudas, es que el Estado deje ser sujeto activo de la intolerancia, y el segundo es que deje de ser un cómplice pasivo”. ” No es inocente , entonces, el objetivo que desde aquí nos dimos de buscar en toda la historia andina los vínculos que hacen de la “sagre peruana” o “sangre boliviana” un correlato de lo ue la Argentina pudo ser y podría llegar a ser con el aporte de todos: ahora, ¿cuáles y quines son todos? Los que sustentan nuestra soberanía en pleno: Bolivianos, peruanos, paraguayos, todos los que forman parte de la balcanización cultural a la que nos hemos visto sometidos la mayoría de las veces, pues por momentos comandar esa balcanización desde la capital más europea del subcontinente bastó (y bastará para muchos) para mirar al costado sin denunciar una tortícolis impuesta por una cultura extranjerizante”.

Continúa Aguilar: “La meta de este libro es compleja, entonces. Para tirar abajo los conceptos racionales del discurso excluyente, debe revisar nuestra historia, pero también la historia antes de la historia oficial, es decir, más allá de 1810. Historia que si tenían en cuenta los hombres y mujeres de las guerras de la independencia”. Luego señala: “En la segunda parte del libro, el proceso de emancipación que señalan los autores hace hincapié en los protagonistas” diferenciados  entre criollos e indígenas, pues las nacionalidades de bolivianos, argentinos, paraguayos, chilenos o peruanos no eran tales. Esta diferencia no ha hecho más que mantenerse hasta hoy, pues, con el apelativo de clase pobre o de raza negra, no se hace más que esconder que lo que está en disputa es aquella guerra interna que rige desde siempre, fogoneada desde un afuera concreto que sí se muestra orgánico”.

Finalmente indica: “…la mejor forma de demostrar la unidad real de todos los actores latinoamericanos quizá fuera buscar en las personalidades. Poner en un mismo  plano político y cultural a Tupac Amaru II con próceres reconocibles como Mariano Moreno, Monteagudo, Juana Azurduy o San Martín sugiere lo reciendicho: que de la confraternidad cultural nace la soberanía política. Decir, a su vez, que el principal escenario político de la guerra de la independencia (de la Argentina) fue el Alto Perú también es patear el tablero de la historia oficial que tiene a la Argentina como un bloque dado desde el vamos el año 1810, en el que nacía una República, pero se abortaba la posibilidad de una unificación en, por ejemplo, Bolivia, de nuevo por guerras internas…”

Notas del prólogo de los Autores.

“El libro se abre con una breve relación del origen y desarrollo de la civilización andina, una historia que se remonta a 6 mil años…desemboca con la formación del Tawantinsuyu… Se pasa a la Colonia, donde Bolivia, entonces llamada Alto Perú, formaba parte del Virreynato del Río de La Plata…Luego tras detenerse en la srebeliones de Tupac Amaru II y Tomás Catari, se menciona el papel  que jugó la Universidad de Chuquisaca en la formación del ideaario de la independencia argentina. Bolivia pudo haber formado un solo país con Argentinade no ser por los serios errores políticos de los unitarios porteños, logrando que el Alto Perú se harte de nosotros y declare su propia independencia en 1825”.

El capítulo 3 sobre “Las guerras de la Independencia” nos muestra las múltiples relaciones y el papel del Alto Perú indicando de entrada: ” Si dejamos a un lado la campaña de SanMartín por la Costa del Pacifico, que tuvo caracter internacional y fue realizada incluso en desobediencia a órdenes de Buenos Aires, se puede afirmar que el principal escenario de nuestra guerra de Independencia fue el Alto Perú. Allí se libraron numerosas batallas, y allí se pagó el más alto precio en vidas humanas y destrucción.”

No deja de sorprender los párrafos de la vida de Juana Azurduy de Padilla, cuando al final de su vida pasa varios años en Salta pudiendo regresar recién en 1825 luego de la independencia de Bolivia, así como una descripción de nuestra época actual durante el año 2009 en ocasión de una visita de jinetes argentinos a la ciudad de Chuquisaca a la cabeza de la Presidenta de la Asociación de Heroínas Hispanoaméricans de Salta , luego de recorrer durante 32 días los lugares donde combatió Juana Azurduy, derramó lágrimas  cuando la recibieron con la célebre frase: “Bienvenidos a su casa” frente a 25 mil personas.

En el acápite del Congreso de Tucumán de 1816 se describe que este Congreso fue convocado por el militar peruano Ignacio Alvarez donde deliberaron y votaron por la Independencia del país diputados del Alto Perú (representantes de Charcas, Mizque, Chichas, La Plata(Potosí) y Cochabamba y se aclara que el texto aprobado proclama la existencia de una nueva nacion, a la que se llamó “Provincias Unidas de Sud América”. La idea de Argentina como república aún no existía. desde antes de la Revolución de Mayoi, se consideraba “argentino” solo a los porteños…”

Se dedica el capítulo 4, a Los Collas, como una conjunión de pueblos como los Diaguitas, los Omaguacas que habitan en la célebre quebrada de Humahuaca y los Apatamas de la Puna, los Oclyas del Valle de San Francisco y zonas aledañas de Salta y Jujuy, los Chichas, como población trasplantada por los Incas desde el Perú, los mestizos, y por último las migraciones quechuas y aymaras durante el sigloXX. “Los Collas son una población numerosa que da fuerte impronta al NOroeste argentino, configurando un horizonte cultural si el cual no se puede entender la identidad de esta región.” En este capítulo también se describe la cultura y cosmovisión, otros pueblos originarios como los mauches, los Chaqueños y los Tobas o Qom con sus diferentes manifestaciones, rituales y momentos como la Semana Santa de Tilcara, Fiesta de Todos los Santos y últimamente la celebración del Inti Raymi o fiesta del Sol en la Quebrada de Humahuaca, par finalizar con señalando la presencia de los medicos viajeros tradicionales kallawayas.

El capítulo 5 está dedicado  a “La inmigración andina en el siglo XX” empezando con Ricardo Jaimes Freire al que podemos llamarlo el primer inmigrante boliviano del siglo XX, nacido en el consulado de Tacna, luego radicado con sus padres en Buenos Aires funda la Revista América, junto a Rubén Darío y publica su primer libro de poemas y luego desarrolla durante 20 años en Tucumán enseñanza de literatura y filosofía y se incorpora a la Sociedad Sarmiento. Luego en la década de los 30, el músico oriundo de Potosí, Felipe B. Rivera sorprendía en Buenos Aires con composiciones, espectáculos y varios discos grabados. Después llegó Mauro Nuñez, músico de Chuquisaca y en la década de los 40 los hermanos Aramayo se establecieron en Humahuaca, de donde actualmente se ven bandas de sicuris en la actual fiesta de la Virgen Cabra Corral. En el campo de la pintura, los hermanos Lara con fama internacional hicieron su obra en San Salvador de Jujuy, lo mismo sucede con Pastor Monzón Titicala, nacido en Challapata Oruro, que luego adopta la nacionalidad argentina. Actualmente se encuentran en Jujuy dos jóvenes pintores de origen boliviano Froilán Colque de Potosí y Ariel Cortez que con grandes esfuerzos logran destacarse en sus obras.

De la misma manera aportes peruanos como la larga estadía de la cantante Chabuca Granda en el barrio porteño de La Recoleta y en el último tiempo la presencia de afro peruanos en la scosta de Buenos Aires, que retoman la obra pionera del poeta negro Nicómedes  Santa Cruz, muy valorada en los años 70 por el sector ilustrado de Argentina, lo mismo que sucede con el arte popular, muy codiciado desde la Colonia y que se sigue vendiendo en galerías.

El capítulo 6 sobre “Los bolivianos y peruanos hoy” hace una descripción de varios aspectos como la discriminación, racismo, la integración latinoamericana, la servidumbre laboral e infantil, la vivienda y la salud, el problema de la documentación, la cultura y las organizaciones.

El capítulo 7, se presentan testimonios de los residentes bolivianos y peruanos y el capítulo 8 varios textos  de diferentes autores.

El texto está acompañado con un DVD con entrevistas.

Categoría(s): Novedades

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