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La siguiente semana, el Centro Simón I. Patiño de Cochabamba acogerá el IV Foro de Escritores Bolivianos

Ocho literatos y académicos bolivianos participarán en el IV Foro de Escritores Bolivianos que, con la temática “La crítica literaria y sus perspectivas sobre la nueva narrativa boliviana”, se llevará a cabo entre el 19 y el 21 de agosto en el Centro pedagógico Simón I. Patiño de Cochabamba.

Jackelinne Mejía, responsable del Centro de Literatura Boliviana de esta institución, informó que “para esta cuarta versión del foro proponemos retomar un tema que desde la década de los 80 no ha tenido un espacio concreto dentro de las letras bolivianas. La crítica literaria es una actividad múltiple y plural, las condiciones de su ejercicio no dependen sólo del análisis textual, sino que se insertan en las limitaciones del espacio cultural, en las condiciones de trabajo de los críticos y en los mecanismos de circulación de la cultura”.

Óscar Rivera Rodas, Marcelo Villena, Mauricio Souza, María Teresa Medeiros, Ana Rebeca Prada, Guillermo Mariaca y Claudia Bowles efectuarán, durante los tres días, una serie de ponencias sobre diferentes aspectos de la reflexión y ensayo en literatura, y algunas miradas y análisis a temáticas y libros específicos de la literatura boliviana en las dos últimas décadas, 1988-2008.

“La literatura —comenta Mejía— es una construcción sociocultural que se desarrolla a partir de las contribuciones de cada generación; en esta versión del Foro de Escritores Bolivianos pretendemos abrir un espacio de análisis y debate sobre los últimos 20 años de la narrativa boliviana, que nos lleve a reflexionar acerca de si existe una ruptura de la tradición literaria que permita profundizar tendencias propias y crear propuestas que apunten a la innovación y renovación de esta práctica literaria”.

El Centro Patiño de Cochabamba organiza, desde el año 2000, dos ciclos literarios bienales que congregan a autores bolivianos, los años impares, y a creadores de diversos países, los años pares. El Encuentro de Escritores Iberoamericanos 2008 congregó en octubre de ese año a Antonio Skármeta, de Chile; Andrés Neuman, de Argentina, y los bolivianos Mónica Velásquez, Rodrigo Hasbún, Edmundo Paz Soldán y Wolfango Montes, quienes efectuaron conferencias y coloquios sobre las lecturas preferidas y sus influencias.

Programa

Miércoles 19 de agosto

19.45: Criterios de clasificación, periodización y determinación de tópicos en la producción narrativa contemporánea en Santa Cruz (Claudia Bowles).

20:30: American Visa: tema y variaciones (Luis H. Antezana).

Jueves 20 de agosto

19.00: La realidad ficcional, intervenciones canónicas en la novela boliviana (Guillermo Mariaca).

19.45: Ni mentes ni los pretendientes, las tribulaciones de un suplicante (Marcelo Villena).

20.30: Reconfiguraciones del personaje femenino en el discurso de la identidad cultural (María Teresa Medeiros).

Viernes 21 de agosto

19.00: Notas sobre el lugar del presente, o cómo no hablar de la última narrativa boliviana 1990-2009 (Mauricio Souza).

19.45: Notas en torno a algunas últimas tramas de la narrativa boliviana (Ana Rebeca Prada).

20.30: Nuevas trayectorias a la identidad (Óscar Rivera Rodas).

Comentario

Nuestro cerrado círculo de cinéfilos

Un episodio curioso me hizo pensar que no se está haciendo lo suficiente para acercar el cine alternativo a un público más grande. Tal parece que la resignación es inconsciente y es preferible dejar las cosas como están.

El sábado 1 de agosto, al final de la proyección de dos documentales, sus respectivas directoras y la intérprete de uno de ellos salen al frente para conversar con el público. Dichas las palabras introductorias, se hace la primera pregunta y, casi interrumpiendo, una señora desde una butaca de atrás dice más o menos esto: “Disculpe, ¿van a hacer el baile del vientre las señoritas? En las películas había música árabe o hindú, pero sólo hablaban y no he entendido”.

Un confuso y tímido “nooo” se eleva del auditorio. El señor de la primera fila dice para sí mismo: “¿Baile del vientre? Estamos hablando de cosas importantes”. Nadie le responde feo, nadie le responde nada… cesan los murmullos y el conversatorio continúa.

A los pocos minutos, casi como una epifanía, surgen un par de ideas: a) hay público que desconoce el cine alternativo; b) en los momentos precisos poco se hace para que uno y otro se acerquen. A ver: el hecho de que la entrada costara —aquel día— cinco bolivianos, y de que ahí estuvieran presentes las directoras, era, supongo, un esfuerzo por divulgar producciones ajenas al circuito comercial. En el caso narrado, sacar a la señora de su error y, de paso, invitarla a quedarse para que supiera el porqué de este tipo de cine.

Presumo que no se hizo esto porque la pregunta nos confundió a todos, y nos confundió porque en ciertos espacios no esperamos espectadores que no “pertenecen” a un determinado círculo. ¿No raya eso en el esnobismo intelectual? Y lo paradójico es que los documentales trataban sobre lo cotidiano y el amor familiar.

La anécdota muestra que cuando el público versado puede orientar al público profano hacia el cine independiente, no lo hace. Este tipo de educación también es “importante” —por usar la palabra del señor de la primera fila—, de otro modo, los programas especiales no saldrán de la sala más pequeña de la Cinemateca.

No está mal ir al cine a ver taquillazos, lo malo es ver sólo taquillazos. Así como no está mal que las mismas personas (las que ven taquillazos) asistan a ciclos especiales de cine; lo malo es que sólo asistan (casi siempre) las mismas personas (las que no ven taquillazos).

Periodista

Fuente: Revista Fondo Negro – La Prensa

Categoría(s): Foros-Cursos-Talleres

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